Se va de viaje y se ha asegurado de estar en el aeropuerto con tiempo, con toda la documentación necesaria preparada. Sin embargo, parece que algo no va bien y la compañía aérea decide retrasar la hora de salida de su vuelo. Un primer contratiempo, que de no alargarse mucho, tampoco le afectaría para llegar a su destino en hora. Pero lo que un principio parecía una demora de unos minutos largos, se ha convertido en una espera de varias horas. Después de este primer problema, aterriza y cuando trata de darse prisa para coger su equipaje y no atrasar más su compromiso, nuevo problema: maleta perdida en el aeropuerto. Es el momento de pensar en una reclamación de vuelo.